A las dos de la madrugada, bajo el manto estrellado del Pacífico, Eva Buzo inició su monumental nado desde Juanchaco. Con el aliento de la comunidad resonando en cada ola, esta deportista de alto rendimiento se propuso alcanzar el Malecón Bahía de la Cruz en Buenaventura, llevando consigo un mensaje de resiliencia y paz.
La travesía estuvo llena de desafíos y momentos inolvidables. Acompañada por embarcaciones de Guardacostas, Eva enfrentó fuertes lluvias y grandes olas, pero su determinación nunca flaqueó.
A las 7 de la mañana, ya sorteaba las poderosas corrientes del «Paso del Tigre». Luego, tras siete horas de nado continuo, cerca de Pianguita, recibió una visita mágica: un grupo de delfines se unió a su recorrido, añadiendo un toque de encanto a su esfuerzo.
Con cada brazada, Eva Buzo reflejó la tenacidad de los habitantes de Buenaventura. Pasó por Changai e Isla Cangrejo, incansable. Finalmente, a la 1 de la tarde, tocó tierra firme en Islalva. Desde allí, fue trasladada al Malecón, donde una multitud jubilosa la recibió con abrazos, aplausos y ovaciones. Su hazaña, un acto desinteresado de inmensa voluntad, demostró que la esperanza y la resistencia pueden mover océanos.
