Después de una semana de angustia e incertidumbre, nueve trabajadores de la Gobernación del Cauca, que habían sido retenidos por disidentes de las Farc-EP, fueron liberados en la mañana de hoy. El grupo de servidores públicos, que incluía a profesionales de la salud y la asistencia social, fue retenido el pasado 17 de julio mientras se desplazaba por vías del departamento para realizar labores humanitarias en zonas rurales.
Los hechos se presentaron cuando los funcionarios, que se dirigían a distintas veredas para llevar a cabo jornadas de atención médica y asistencia a comunidades vulnerables, fueron interceptados por miembros de la columna Álex Gutiérrez de las Farc-EP. La retención, que se prolongó por ocho días, generó una ola de preocupación y rechazo por parte de la comunidad caucana y las autoridades.
Un llamado a la paz y el respeto por la misión humanitaria
Los trabajadores, identificados como Eivar Alonso Guerrero Anaya, Sergio Andrés López Gómez, Angélica María Barona Maya, Leydi Rocío Guengue, Paola Andrea Maca Chávez, Mónica Alexandra Bambague, Manuela Caicedo Arango, María Elizabeth López y Elizabeth Yangana, recobraron su libertad este viernes 25 de julio. La noticia fue recibida con alivio por sus familiares, amigos y compañeros de trabajo, quienes habían estado movilizándose para exigir su pronta liberación.
La Gobernación del Cauca emitió un comunicado en el que agradeció los esfuerzos de la comunidad, las autoridades y las organizaciones internacionales que intervinieron para lograr el regreso de los funcionarios. Así mismo, hizo un llamado a los grupos armados para que respeten la misión humanitaria y la vida de los servidores públicos que trabajan por el bienestar de las comunidades más apartadas del departamento.
Este lamentable suceso pone en evidencia, una vez más, la compleja situación de orden público que se vive en el Cauca y la necesidad urgente de fortalecer los esfuerzos de paz y reconciliación en el territorio. La liberación de estos nueve trabajadores es una buena noticia, pero la retención deja una herida profunda y un claro recordatorio de los desafíos que aún enfrenta el departamento en su camino hacia la tranquilidad.
