La noticia ha caído con tristeza e indignación en el Valle del Cauca: el Presidente Gustavo Petro tiene la intención de frenar el Tren de Cercanías, según anunciaron la Gobernadora Dilian Francisca Toro y los alcaldes de Cali y Jamundí.
Este proyecto no es solo infraestructura; es la aspiración colectiva de la región, construida para generar progreso y equidad. Su detención es un golpe directo a la justicia social y a la calidad de vida de millones:
- Movilidad Digna y Tiempo de Vida: El tren movilizaría a más de 160 mil personas diarias, reduciendo sus viajes en un tercio. Frenarlo es condenar a miles de trabajadores a la precariedad del tráfico, negándoles tiempo valioso con sus familias.
- Empleo y Desarrollo: El proyecto iba a generar cerca de 15 mil puestos de trabajo, un motor de bienestar económico crucial para la región que ahora se esfuma.
- Impacto Masivo y Sostenibilidad: Beneficiaría a más de 2 millones de ciudadanos con un sistema 100% eléctrico, que es crucial para la salud y el medio ambiente.
El Valle del Cauca exige que se respete este sueño colectivo y se garantice el derecho a la movilidad digna, al empleo y al futuro que representa el Tren de Cercanías.
